
Escuela para adultos
Es sabido que el ritmo de la sociedad contemporánea (corrupción moral, materialismo, egoísmo...) ha creado un vacío espiritual en el ser humano. El Taekwon-do es capaz de concebir en la persona que lo practique, una compensación de ese sentimiento de vacío, decadencia y falta de confianza.
Además, si le agregamos que los tiempos se están volviendo muy violentos, el hombre tiene la necesidad de dominar un método de protección para su propio bien o el de su familia, la superioridad de las técnicas del Taekwondo tradicional es muy reconocida.
Mi estatus social, la ventaja de ser el fundador de la escuela Mariano Bechara y mi buena salud, gracias a Dios, contribuyen al rápido crecimiento del Taekwondo en todo Madrid.
Mi práctica en el Taekwondo tradicional fue fundamental para mejorar mi salud. Nací con problemas en los bronquios, era muy delgadito y por ende todo el que quisiese se metía conmigo sintiéndome en varias ocasiones en peligro; motivo por el cual mis padres me incitaron a aprender un arte marcial.
Fue a la edad de 12 años que descubrí lo que sería mi filosofía de vida, el Taekwondo tradicional .Practicaba día tras día, semana tras semana, en la casa de mi maestro Edgardo Villanueva, por quien guardo un profundo respeto y cariño.
Pensaba que las técnicas serian una protección contra los que quisieran hacerme daño. Pasaron los años y llegue a cinturón negro, comencé a enseñarlo como medio de entrenamiento mental y físico; estaba totalmente convencido de que el hecho de transmitirlo lograría que las personas se formasen con nobles ideales además de un cuerpo fuerte y muy ágil.
Fue con mucha ambición que empecé a dictar clases en Madrid.
Puedo decir, humildemente a nivel espiritual, que el Taekwondo es el resultado de los principios tradicionales, éticos y morales de oriente, además de la filosofía profunda del gran Maestro Choi.
Aunque discrepe con algunas personas, me enorgullece vivir en concordancia, casi estricta, con mis convicciones morales. Trato de luchar siempre del lado de la justicia, sin ningún temor; esto es posible gracias a Dios, por la formidable potencia y el espíritu indomable instigados por el Taekwondo.
Las técnicas físicas del Taekwondo tradicional se basan sobre los principios de las ciencias modernas, en particular de la física de Newton, quien nos enseña el modo de generar la máxima potencia. También fueron incorporadas las tácticas militares coreanas de ataques y defensas.
En noviembre del 2000 llego a España con la intención de crear una escuela, transmitiendo el legado que dejó el gran Maestro Choi siguiendo los ideales básicos para los practicantes:
1) Desarrolla una mente recta y un cuerpo fuerte para que obtengas la confianza estando siempre del lado de la justicia
2) Que todos los hombres se unan en una hermandad de sangre sin importar la religión, raza, nacionalidad o fronteras ideológicas.
3) Dedicarnos sinceramente a construir una sociedad pacifica donde la moralidad, la honestidad, la justicia, y el humanismo prevalezcan.

El estudio del Taekwon-do encierra dos fases: disciplina espiritual y perfección técnica.
Con respecto a esto sigo intentando aprender, sintiéndome un estudiante, como el primer día. Con el devenir de tantas décadas de práctica, llego a la inevitable comprensión de que el Taekwon-do tradicional es un arte marcial que solo se utiliza para la autodefensa y por la causa de la justicia.
Espero que estas palabras calen hondo en el lector y, así como me pasa a mi día a día con el Taekwon-do, puedan ustedes vivirlo por sus propias experiencias que les aseguro les cambiara la vida por completo.



